En la reflexión anterior estaba preguntándoles cuánto estarían dispuestos a pagar para tener una familia Saludable. Luego de analizar varios casos concluiamos que hay cosas que no se pueden comprar. Una de esas cosas que no entran en el comercio tradicional de la compra y venta es precisamente el tiempo. Ahora bien, el tiempo es el mismo para todos. Es decir el dia tiene las mismas 24 horas para todos, pero a algunos no les alcanzan y no pueden comprar ni un minuto más de ese día. Entonces el tiempo pasa vertiginoso sin preguntarnos si estamos listos para aprovecharlo y es por eso que en lo que respecta a la Familia, nuestro mayor tesoro; a veces no nos percatamos de la premura con que nuestros hijos crecen, y cuando venimos a ver están tan grandes que ya no nos aceptan las caricias y los juegos que les debímos dar cuando estaban pequeños.
Alguien expresó que nuestros hijos, no son hijos nuestros si no hijos del tiempo; porque precisamente, crecen tan rápido que no alcanzamos a disfrutarlos y a darles todo ese cuidado, ternura, caricias y hasta regalos que quisiéramos darles, porque cuando les vamos a colocar esa ropa, esos zapatos, ese juguete, ya no!, Recuerdo una anécdota que le sucedió a mi hija Deby Lilian con su primogénito Samuel David. Yo le había regalo un vestido muy lindo y quería verlo con ese conjunto, de pantalón y guayabera blanco, muy hermoso por cierto.