Ya sabemos que no hay forma ni manera de poder comprar el bendito recurso que se nos escapa como el agua entre los dedos cuando la queremos atrapar con la mano abierta. Este recurso del que hemos venido hablando en las reflexiones anteriores, solo lo podemos medir, distribuir, calcular, utilizar; pero nunca, detenerlo porque llega para no quedarse, sino para pasar presuroso.Entonces en estas condiciones qué podemos hacer para que no nos queden asuntos pendientes y podamos dar cumplimiento a todo cuanto nos hemos comprometido realizar?